Autoestima y sexualidad

Buscamos que nos quieran, pero ¿tú te quieres?

Por suerte, NO puedes gustar a todo el mundo, todos somos diferentes y cada uno tiene sus gustos, por lo que seguramente no encajes en todos, pero ¿te has parado a pensar lo importante que es que encajes con los tuyos? Alguna vez en nuestra vida, nos toca pasar por un desamor, un rechazo o el simple hecho de que nuestra pareja empiece a perder apetito sexual hacia tu persona, o simplemente deje de sentirse atraído por ti. 

Vivo rodeada de mujeres, con historias de superación admirables, desprecios, maltratos, humillaciones e incluso violaciones… Admiro la valentía utilizada para salir adelante y superarlas, pero que una pieza de carne haya salido podrida, no significa que todas las siguientes piezas que vallas a comer, lo estén. Lo que más me llama la atención de todo, es la inseguridad que tienen hacia ellas mismas. Todas, o casi todas tienen miedo al rechazo, a que no las valoren o simplemente no sean suficientes para esa persona. Y la gran mayoría por el físico. 

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA SEXUAL?

Se puede llamar autoestima sexual a la seguridad y confianza que tenemos dentro de nuestra intimidad sexual, no solo a solas, sino también en compañía. Es un factor que influye mucho a la hora de tomar decisiones, como por ejemplo, con quién aspiramos a estar, a que o quién aspiramos, qué nos atrevemos a hacer y lo más importante, qué grado de satisfacción seremos capaces de alcanzar. Dado que si no poseemos una buena autoestima sexual, nos limitará a la hora de estar con quién realmente nos apetece, dónde realmente nos apetece y disfrutar de experiencias que realmente nos apetecen, por lo que toda nuestra experiencia disminuirá en el grado satisfactorio notablemente.

¿CÓMO SABEMOS SI TENEMOS UNA BUENA AUTOESTIMA SEXUAL?

  1. Aceptarnos tal y como somos y por su puesto nuestro cuerpo también.
  2. Atrevernos a indagar y conocer nuestro cuerpo, sus rincones y su placer.
  3. Informarse sobre sexualidad para poder mejorar nuestras experiencias.
  4. Aprender a comunicarnos y perder el miedo a hablar con nuestra pareja, para así poder trasmitir exactamente gustos y necesidades, obviamente también, poder expresar como nos sentimos.
  5. Abrirte a tener experiencias sexuales reales, es decir, atreverte.

Lo primero, desenvuélvete a ti de esa burbuja en la que te has metido, ahora frente al espejo mírate, eres especial, diferente a todas, porque tu eres única. Tienes derecho a conocer tu cuerpo, cada rincón que se esconde en el y saber disfrutarlo. Y sobre todo, que lo valoren y lo disfruten. La carne, está para saborearla. 

Sentirnos bien con nosotras mismas, deseadas y disfrutar es fundamental para mantener esa seguridad.  Que somos capaces de atraer, de gustar, vernos capaces de enamorar o hacerle disfrutar… 

Lo creamos o no, el sexo es uno de los factores que más nos afectan en la autoestima. Por exceso o defecto de seguridad, confianza o de objetividad, el sexo tiene mucho que decir en tu autoestima. 

Lo primero es la valoración que hacemos de una misma, partiendo de la base, de que, si no estás a gusto contigo misma, si no te ves atractiva, sentimos que no vamos a poder gustar a nadie más, por lo que debemos aumentar esa autoestima. 

Un buen sexo, no depende sólo del físico. La clave está en potenciar tus características y apreciar tú cuerpo, ser feliz con él, porque más que tu apariencia física, lo que realmente importa es la actitud que tienes hacia ti misma. 

Por ello, date la oportunidad de disfrutar, sal a comerte el mundo, o que el mundo te coma a ti, pero vive, ríe y disfruta. Denúdate frente a un espejo y enamórate de ti, pasea en bolas por casa sin miedo, termina de hacer el amor sin taparte con una sábana o estar en la oscuridad. Rellénate de valentía, recárgate cada mañana de positividad y recuérdate que tú tienes el derecho de estar con esa persona que te haga sentir como te mereces, como eres, ESPECIAL. Aprecia tus defectos, sin ellos, serías aburrida y todas seríamos iguales. La perfección no existe, todas tenemos un pecho diferente, un culo gordo o caído, unas chichas que cuelgan, unos molletes que nos salen por la espalda, pero por ello no mereces dejar de ser respetada o amada. No por tener eso que tú llamas defectos debes esconderte del mundo, no por ello debemos dejar de disfrutar que nos estrujen las chichas contra su cuerpo, o nos acaricien los pechos, tu cuerpo es un mural digno de admirar. 

Seas como seas, alta o baja, gorda o delgada, rubia o morena, ante todo eres mujer, y sólo por ello mereces estar en un altar. Quiérete cada día y déjate querer, valórate y hazte valorar, sal ahí pisando fuerte y empieza por ti. No esperes a ser valorado por los demás, busca la autoestima en ti misma, no esperes a que te validen como persona, recuerda que no es egoísmo amarse a uno mismo, cuidarse a si mismo y hacer de tu felicidad, tu prioridad. Sino que es NECESARIO.  

JOANA ROPERO, CEO de YOMELOPASOTETA

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