EL DOLOR DEL SILENCIO

25 de noviembre día contra la lucha de la violencia de género

¿Pero sabéis lo que más me duele? Qué sigue pasando

¿Sabéis lo que más me abruma? Que su sentimiento de culpa es tan grande que se ven incapaces de salir dejándolos ahí.

¿Sabéis algo que me destroza? Qué tienen tanto miedo al que les maltrata, como a los que les culparán por todo lo que han vivido.

¿Sabéis lo que me duele aún más? Qué su autoestima está tan destrozada, que piensan que, sin ellos, no podrán salir adelante.

Y eso, no es así…

Y es que hay una frase muy bonita que oímos y leemos a menudo “no solo duelen los golpes” Y de verdad, que desde fuera suena muy bonita, pero hay que estar en el pellejo para sentir lo escalofriante de esta frase, para mí es tan escalofriante como, con tan solo oír un insulto salir de su boca, desear que te pegue, pero que, por favor, se calle.

“Pégame, pero por favor, no me machaques más”

Bueno, da gracias que aún no te golpea, ¿verdad? Pero insulta a las mujeres con pelo corto, incluso a ti, porque le dan asco, perdemos nuestro encanto “afeminado” no parecemos mujeres, parecemos machorros. “¡qué asco mírala, mírate!”

No, no me golpea, pero me hace sentirme culpable por cada error que él comete. Me hace caer tan bajo, que mi sentimiento de culpa no me deja respirar y me siento obligada a pedirle perdón por sus actos, me siento humillada por mi misma, por verme capaz de tratar así a la persona que más me quiere, me cuida y me protege, por eso, le suplicaré hasta verme arrodillada ante él que me perdone.

No, de momento no me golpea, pero me recuerda de forma continua que no valgo para nada, me llama loca, histérica, e incluso, me culpa del “desviamiento de mis hijos”… 

Me avisa de mi mal comportamiento para que no empeore y me hace ver que mi desorden mental, el de la casa, las comidas, no son propios de una mujer y una madre. “Lo tuyo no es normal” “Que asco me das” “No me extraña que no te quiera nadie” “Menos mal, que yo te recogí”

No, no me golpea, pero me reprocha cada error que tengo ¡Por qué NO SOY PERFECTA! Pero, además, cada cosa positiva que tengo, la transforma en negativa y lo peor de todo, es que yo le creo, por qué él me quiere, me cuida, me protege y en su día me recogió… Total, lo hace por mi bien, y encima, no me golpea.

  • HUMILLACIÓN. Empezará haciendo que te sientas chiquitita, te humillará. Va a pretender a toda costa que tu autoestima quede aplastada por los suelos, haciéndote ver, que cuándo tú estés mal, él te recogerá del suelo. No valora tu trabajo, ni tu esfuerzo realizado por vosotros o vuestra familia. ¡Lo desprecia! Pero tranquila, lo hace porque te quiere, te cuida y te protege, y da gracias, de que aún no te golpea.

Te critica de forma constante, te insultará, pero no te preocupes, solo son bromas. Despreciará cada cosa que hagas, no valorará tu esfuerzo en sacar la casa y vuestros hijos adelante, sino todo lo contrario, lo criticará hasta que te sientas inútil, pero no te preocupes, lo hace porque te quiere y quiere que mejores.

Te criticará en público, delante de tus familiares y amigos, hará chistes con lo que más te duele y si no te hace gracia… “Que asco, ya no tienes ni sentido del humor, que amargada eres” “no aguantas ni una broma”. Si te insultan, critican o humillan delante de él, jamás te defenderá, no pretendas que lo haga nunca, por qué total, ¿para qué se va a meter en problemas ajenos?, pero no se lo recrimines ni eches en cara, dado que ahí vendrán las acusaciones falsas, te hará ver que vas de víctima, e incluso, te insistirá en que estás loca y que ves cosas dónde no son, pero tranquila, que pegarte, no te pega.

  • TE DEJARÁ TU CABECITA COMO SI TE HUBIESEN RESTREGADO CON LEJÍA Y ESTROPAJO, totalmente arañada, nublada, no podrás pensar con claridad, te sentirás humillada, despreciada, bajo mínimos, tanto, que en ese momento necesitarás pedirle ayuda él, el que más te quiere y te protege, por qué tú misma ves que no estás bien y necesitas ayuda psicológica, Qué mejor que apoyarte en la persona que más te quiere, te cuida y te protege, ¿verdad?

En este momento, es cuándo ataca tu salud física, no podrás dormir ni descansar, la ansiedad será tu mayor compañera y cuándo sientas que necesitas ir al médico, “ya estás otra vez con lo mismo” “¿Para qué vas a ir? Si lo que te pasa no es nada nuevo” ¿Te encuentras mal? Como siempre” Recurriendo así al aislamiento y un control sobre ti misma, mucho más intenso, pero no te preocupes, que no te pega.  Estarás más ausente, despistada, un arma perfecta para sus nuevos ataques, “tú no estás bien, ¿eh?” Dejarás de cuidarte “qué pintas tienes, pareces una pordiosera” e incluso tu imagen se verá desfavorecida “con esas pintas das asco” te dará por comer “mírate como comes, estas como un tonel”. Pero de verdad, no te preocupes, que pegarte, no te pega.

  • DEPENDENCIA. Cuando ya no puedes más y tu misma te das cuenta, pero aun así, la persona que más te quiere, te cuida y te protege te insiste una y otra vez que no haces nada bien y que tienes un problema, es cuándo aún más te crees todo y te apoyas en él, para que dé una vez por todas, te cuide, te ayude y te proteja.

Te aislarás tu sola del mundo, cortando cualquier vínculo familiar o de amistad, porque claro, “que vergüenza como te vea así tu familia o amigos” “¿Qué echo para estar así” (), te sentirás incapacitada para llevar una vida normal, casa, hijos, trabajo, estudios, amigos… Y ahí será cuándo cabes tu tumba, porque no únicamente dependerás de él emocionalmente, sino también económicamente. Por qué tienes tal depresión, que pondrás en riesgo, hasta tu puesto de trabajo.

PERO TRANQUILA, QUE NO TE PEGA.

Ahí, es cuándo la mayoría de las mujeres de violencia de género abrimos los ojos, cuándo empezaos a pasar horas y horas llorando PREGUNTÁNDONOS QUE HEMOS HECHO MAL. Y te das cuenta de que tú no hiciste nada mal… que es él, el que te hace sentir culpable de todo de forma constante, que se enfada si no tienes tiempo, te culpa de sus errores haciéndose la víctima y acusándote a ti de chantaje. Qué es el que falla y tú te intentas hacerte responsable de sus errores y aun con esas, soportando tú también esa carga, te culpa y él jamás hace nada malo. Te das cuenta de que lógicamente tú no eres perfecta, pero ¿todo? ¿Todo lo haces mal? Te infravalora, te hace sentir que dependes de él, que, sin él, no tendrías esa casa, ni esa familia, ni tan siquiera serías tú, por qué sin él, no eres nada.

Aún con esas, te armas de valor y siempre estás ahí para tener ocasiones especiales, dónde de forma inconsciente las preparas para pedirle perdón, o demostrar, que aún eres capaz de hacer cosas buenas o bonitas por y para él, por qué le quieres, pero, aun así, termina estropeando todas esas ocasiones especiales.  Le preparas cenas, sorpresas y su cara de cuadro, de no entender nada, de ridículo, de “pues vale” o “que coño es esto” te apuñalan, pero tranquila, que él, pegarte, no te pega.

Empiezas a ponerle filtro a todo lo que dices, por miedo a su reacción, tan solo por no hacerle daño, ya no solo porque te lo haga él a ti, sino para que tus palabras, no le hieran, y sobre todo para que no se enfade, pero aun así estás tranquila, por qué no te pega.

Te presiona o te hace sentir culpable por qué no quieres tener relaciones sexuales, pero siempre te acusa de provocar o filtrear con otros, e incluso te acusa de infidelidades que no son ciertas. “Solo nos acostamos cuándo tú quieres, averigua tú que vas haciendo por ahí”  

violencia de género foto 2

Ve infidelidades dónde no las hay, por lo que ya, a pesar de todo lo anterior, ahora también eres una puta que no cumple con el en la cama.  Vigilará tus movimientos en redes sociales, cuándo te suena el teléfono, preguntará con retintín con quién hablas por el móvil…

¿Pero sabéis lo que más me duele? Qué no solo hay aún cientos de miles de mujeres que tienen normalizadas todas estas situaciones, que tienen normalizado el sentirte no valoradas, tristes, enfadadas, con ansiedad, que las insulten, humillen, por el mero hecho de que “todo lo hacen mal”.   Que intentan mejorar día a día por sus parejas pensando que gracias a ese esfuerzo conseguirán que su relación mejore.  Que cientos de miles de mujeres se descuidan, se dejan, apartan su vida, sus necesidades, sus aficiones, sus familiares y amigos, para dedicarles en cuerpo y alma el 100% de ellas a sus parejas, a luchar por una relación que no falla por culpa de ellas…

Si no lo que más me duele, es que después de todo el dolor y sacrificio que les cuesta abrir los ojos, lo que más temen es el rechazo, la duda, de la poca gente que le quede a su alrededor, que las culpen de forma indirecta “qué le abras echo”“La culpa es tuya por aguantar, la culpa es tuya por permitir…” QUE EL SENTIMIENTO DE CULPA Y DE LA DUDA SE MULTIPLICA y eso hace, que vuelva a dar marcha atrás y la historia vuelva a empezar, le pida perdón y le suplique una disculpa hasta verse arrodillada delante de él…

Y una y otra vez, pero ¿sabéis lo mejor? Que aún no la pega, entonces, no pasa nada. 

La historia se repetirá en bucle, hasta que la pegue, pero no sólo la pegará, sino que llegará el día en que la matará y lloraremos y diremos ¡¡NOS LA HAN MATADO!!

La sociedad debería de concienciarse aún más, las instituciones deberían de presumir menos de teléfonos y centros de ayuda a las mujeres y ayudar más, pero ayuda de verdad, por qué si realmente pedir ayuda funcionara, no habría miedo de pedirla, si realmente la sociedad estuviese bien concienciada y no acostumbrada a tener normalizada una situación que no es normal QUE ES DE ALTISIMO RIESGO, pasaríamos más rápido a la acción, detectaríamos el problema incluso antes de que nos pidiesen ayuda. NO CUESTIONAR SU AYUDA. Y si las instituciones funcionasen de verdad, DE VERDAD, no cerraríamos un caso, culparíamos a una falda más corta.

El problema hay que erradicarlo de raíz y la raíz de esto es LA EDUCACIÓN.

PERDONAR LA BRUTALIDAD, PERO NOS EDUCAN PARA ESTO Y NO PARA SER LIBRES.

DEJAR DE EDUCAR A LAS NIÑAS PARA QUE SE PROTEJAN Y EMPEZAR A EDUCAR RESPETO, IGUALDAD Y DERECHOS POR IGUAL, DA IGUAL EL GÉNERO U ORIENTACIÓN.

Dejar de decir, bueno, “al menos no la pega“, por qué cada insulto, cada desprecio y cada duda que se encuentre cuándo de una forma indirecta cuándo vaya a pedir ayuda, será una manera más de ir cavando su tumba, para dentro de no mucho volver a llorar gritando eso de ¡¡NOS LA HAN MATADO!!

Si de verdad, la ayuda fuese eficaz, no tendríamos miedo a pedir ayuda, no habría miedo a que cuestionaran si es nuestra culpa, si la ayuda de las instituciones de verdad funcionara, hoy no celebraríamos a modo de protesta este día, por qué si realmente la ayuda fuese verdadera y no un reclamo político, hoy yo no diría que…

ESTAS PALABRAS SON EL RECLAMO, DE TODAS LAS MUJERES QUE HOY, NO TIENEN VOZ“.

Joana Ropero, Ceo de YOMELOPASOTETA.

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