¿Qué es ser puta? Puta, soy yo

Los primeros registros de esta palabra y figuran como “PUTO” a finales del siglo 1 a.C, y representa a jovencitos asociados a la prostitución, más tarde, empezó a usarse la forma femenina…

En el Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico figura como procede de la palabra putta (muchacha), femenino de putto (muchacho), lo que en aquella época romana se conocía como prostitución.

Pero para el 1600 Covarrubias, escritor español, decía que las putas eran las mujeres rameras o mujeres ruines, mujeres calientes y con mal olor. En esos tiempos, Europa estaba transformándose en un pasaje del feudalismo al capitalismo. Lleno de hambrunas, guerras, caídas de salarios, algo que como siempre, afectaba de forma más directa a las mujeres.

Teniendo en cuenta, que a mediados del siglo XVI las mujeres estaban recibiendo tan solo un tercio del salario masculino reducido y ya no podían mantenerse con el trabajo asalariado, fue lo que llevó a una gigantesca extensión de la prostitución. Es ahí, cuándo la iglesia católica muestra más débil que nunca la salud mental de la mujer y las acusa de hacer tratos con el diablo, comienzan las cazas de brujas, los ataques a sus derechos reproductivos y al derecho de nuevas leyes, dejando así, a la mujer a un nivel muy inferior al de su marido en el ámbito familiar.

¿En qué termino solemos utilizar la palabra puta?

Desprecio, insultos, menospreciar…

Hoy en día es una palabra muy asociada a nuestro vocabulario, nos enseñaron que una mujer que lucha por sus derechos, que le gusta el sexo, que no acepta tener un nivel sociocultural o económico inferior al de su pareja, marido o ámbito familiar es una rebelde.

Y ser rebelde está mal visto, y en seguida nos señalan como una “puta”

Por el simple hecho de querer ser feliz, vivir tu vida, tomar tus propias decisiones, disfrutar tu sexualidad, ser independiente, también te consideran puta.

Por no seguir un patrón que dicta la sociedad, la educación o el patriarcado, por no querer ser “como quieren que seas”

 Nos quitan el derecho a decidir por NUESTRO cuerpo, de una forma indirecta nos reprimen, nos hacen sentirnos mal por querer disfrutar de un derecho tan básico cómo es la libertad.

Desde pequeñas nos inculcan unos valores, si te sales de ellos, no te casas, no tienes hijos, eres rebelde = puta.

¿Pues sabéis una cosa? Soy una puta

Me insinuaron que era puta cuando abusaron sexualmente de mí, “algo harías”. Me llamaron puta cuándo me quedé embarazada con 24 años, cuando me quedé sin trabajo por el segundo embarazo, cuándo quise emprender, cuándo monté yomelopasoteta.

Me llamaron puta en mi cara cuando empecé a tomar mis propias decisiones y no depender de la que en esos momentos era mi pareja, cuándo quise asesorar y formarme sobre sexualidad y derechos de la mujer.

 (ohh por Dios, una más que haría correr la voz de que hay algo que se llama libertad)

Me llamaron puta cuando empecé a ver la cantidad de mujeres que vivimos reprimidas (cada día menos por suerte) Cuándo empecé a llenar mi cuarto de penes vibradores, a normalizarme con ellos, a explicar con total libertad que el ser libre, el sentirte libre, el disfrutar de tu sexualidad, no debería ser un privilegio, sino una obligación.

Me llamaron puta cuándo empecé a crear curiosidad entre más mujeres, cuando empecé a ser libre económicamente… Encima, me llamaron puta por querer disfrutar de ese dinero con mis hijos y no depender de nadie para un plato de pasta…

Me llamaron puta por subir fotos a redes sociales “enseñando las tetas” (con escote) cuándo empecé a divulgar que vivir, quererte, respetarte y disfrutar de tu cuerpo debería ser tu prioridad.

Ellos pueden mostrar sus pectorales en redes sociales y a nosotras nos censuran ¡¡PUTA!!

Y la verdad, si todo esto me representa como puta, quiero ser más puta aún, cada día más, por qué ser puta en mi caso, es sinónimo de libertad, de quererse a uno mismo, de empoderarse…  Y si algún día llego a ser prostituta pues no pasa nada, ¿sabéis por qué? ¡Por qué es mi cuerpo! Mi libertad, mi sexo, mi placer y yo decidiré lo que hago con él… y mientras que sea bajo mi consentimiento, seré lo puta que yo quiera. Por qué si hay algo que me ha dado muchísima felicidad es vivir mi vida y mi sexualidad con total libertad y cómo no, libre de tapujos y prejuicios….

Y es que, no somos conscientes, que ser puta hoy en día, es ser todo aquello QUE NO QUIEREN QUE DISFRUTES, todo aquello que “llama al diablo” libertad, dinero y sexo, sobre todo, mucho sexo y derechos…

Por eso, hoy grito orgullosa a los cuatro vientos, “mamá soy puta”

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